
Cada fabricante tiene su opinión, pero es indiscutible el uso de bombas de pistones de potencia constante, excepto, naturalmente, las bombas de servicio.
¡¡¡Siempre y solo bombas de pistones!!!
Atención a las combinaciones bombas de pistones-bombas de baja presión.
Sobre todo cuando la relación entre el caudal de las bombas de pistones y el caudal total es baja.
Las bombas de baja presión sirven para la aproximación rápida, tras lo cual intervienen solo las bombas de pistones, con una drástica caída de la velocidad de trabajo, tanto más sensible cuanto más baja es la relación entre el caudal de las bombas de pistones y el caudal total.
En vacío la máquina parece rápida, pero en trabajo se vuelve lenta.
Se encontrarán con una máquina que no produce lo que a primera vista promete.
Las bombas de baja presión solo sirven para reducir los costes del sistema hidráulico a igualdad de caudal de aceite.
Para el sistema hidráulico se aconseja la adopción de bombas hidráulicas de pistones dotadas de dispositivo de control de potencia constante.
Con este tipo particular de accionamiento se aprovecha, entre otras cosas, la posibilidad de reducir la velocidad con el aumento proporcional simultáneo de la fuerza.
Esto permite, a igualdad de producción, limitar las potencias instaladas, con la consiguiente reducción del consumo de energía por unidad de producto cizallado, y modular los factores de la potencia en juego en función de las distintas condiciones de cizallado.
Es verdad que hay que pensar en el consumo energético, pero también es verdad que si quieres correr necesitas tener debajo un motor potente.
Además, hay que prestar especial atención a los sistemas de filtración: filtros de aire en el depósito, filtración en presión en el circuito de pilotaje, filtración en la línea de retorno y un circuito independiente de filtración.
Alguno objetará que son demasiados; yo digo que los filtros nunca son suficientes y que hay que sustituirlos con frecuencia, porque es mejor cambiar un filtro que una bomba.
La central hidráulica debe estar «limpia», es decir, ordenada y accesible.
Pocos tubos, flexibles donde sea necesario.
El conjunto de las válvulas que constituyen el sistema debe montarse en paneles de distribución y representar un compromiso adecuado entre el uso de elementos tradicionales de corredera y la adopción de elementos lógicos de 2 vías, en beneficio de un justo equilibrio funcional y de un mantenimiento fácil, incluso por técnicos no especializados.
Se lee en el prólogo del libro «Tecnica ed impiego delle valvole a cartuccia» (Técnica y empleo de las válvulas de cartucho), editado por REXROTH (para los pocos que no lo sepan, un importante fabricante de válvulas de cartucho): «La técnica de las válvulas de cartucho de 2 vías (elementos lógicos), hace años propagada con euforia como sustituto de todos los componentes tradicionales de mando, se ha consolidado hoy sólidamente como complemento de la técnica de las válvulas de corredera».
Hace solo unos años, 240 bar se consideraban una exageración; hoy, 350 bar son la norma, en TAURUS trabajamos a 420 bar..
Los componentes están preparados, las bombas lo están desde hace tiempo y últimamente también las válvulas se han puesto al día.
Al aumentar la presión disminuyen los volúmenes, todo se vuelve más compacto y se reducen las cantidades de aceite en circulación… y, por qué no, los costes de construcción y de mantenimiento.
ING. CLAUDIO COLOMBO